Confesiones de una abeja reina lectora: De cuando vendo mis libros, I know, fatal, todavía me siento sucia

A estas alturas debe ser conocido mi mal hábito de los títulos largos, testamentarios y sobre-explicativos. Si no, es que son nuevos y psé, ya vayan sabiéndolo: me gusta rizar el riso.

¡Hola abejorros! Sé que mi desfachatez no conoce límites y voy y vengo como gato vagabundo por su casa, me pierdo, pero al final resulta que vuelvo, ¡y sí, estoy VIVA! So, aguanten la cal, que todavía no me sale que me arrojen en una cuneta con un poquito de cal encima. Y sí, he asumido mi inexistente legado real y me autoproclamado abeja reina. A ver cuanto me dura hasta que me salga revolución y la de María Antonieta, que se sepa que, no me consta de ella, pero al menos mis intenciones sí son buenas. 



Mi propuesta es la siguiente: me gustaría de ahora en más, en la medida de lo posible, (no tanto por mi privacidad, sino por mi inconstancia) que la verdad me da igual que sepan de mis crímenes como lectora, o bueno no tanto crímenes, tal vez, guilty pleasures? Tampoco, no creo en ese concepto (que yo me gozo mis vagabunderías y no me arrepiento, psé) pero sí digamos "transgresiones" que cometemos como lectores. Ya sea por lo que cada quién considere de sí mismo, o lo que se cree por el colectivo. 

Ya más o menos sabrán de que va esta:

*mumbles* vendí.mis.libros.



Sí, lo sé: pecado, pecado, pecado.

Esta fue la reacción de mí misma (con mí misma) cuando se concretó mi fechoría:



Y eso más o menos resume mis sentimientos respecto al nefasto acto de vender a mis hijos de papel. Pero ¡ah! Como el diablo está en los detalles y sé que muchos gustan de regodearse en el dolor ajeno, les cuento la serie de eventos que se suscitaron alrededor de la venta de mis preciosos.

Miren, se supone que soy gente de libros, ¿hola? ¿Así se llama el blog? Se supone que para mí, una entusiasta de los libros, del arte de coleccionar de libros en físico por sobre la inversión de otras cuestiones más prácticas (estúpido pero, ¿romántico, idealista?) sería impensable siquiera considerar poner mis libros en venta. 

Pero resulta que la vida es una perra, no mencionaré las dificultades económicas/políticas/sociales/humanitarias que se viven en mi país (Venezuela) porque ya es más de lo mismo, se vive una situación en extremo difícil, en tercer mundo además, así que además de que el gobierno silencia los medios y evita que se sepa lo que pasa aquí, nosotros valemos mierda por el simple hecho de que no somos primer mundo, no somos USA, UK o Europa. Y si ya van más de 60 días de protestas y muertos a nadie le vale un coño porque somos seres humanos de segunda categoría, digo tercera. 

Dije que no mencionaría esto, pero me duele y lo lamento, pero debido a esto me rompí el corazón a mí misma porque para tratar de ayudarme tuve que vender mis libros, sé que suena tonto, pero en este aspecto soy muy sensible, pensé que nunca sería tan práctica para tomar una decisión como esta. Me tengo por romántica, y cuando no puedes ser fiel a tus principios, ¿entonces qué te queda? 

Sé que las necesidades básicas son comida, agua y refugio, pero siendo una sociedad que podría considerarse en el escaño más alto evolutivo, ¿no serían estas necesidades que porque sí tener cubiertas? y no sé, como seres humanos sensibles y pensantes, ¿ocuparnos en nuestras necesidades más mundanas como el reconocimiento, la autoestima, y ética y moral? 

Pues este es el sueño del venezolano: ser tan mundano como cualquiera para románticamente pensar que no tiene que tener que vender sus libros porque necesita cosas esenciales como comida/medicinas que no se consiguen y debe adquirirlas a precio de mercado negro. 

No juzgo al que le da lo mismo vender sus libros en caso de necesidad o sólo porque ya no le van esos libros y prefiere invertir esa ganancia en libros que sí, pero lo que intento explicar que así como existe gente que puede ser práctica y desprendida, la hay apegada y sentimental. Me tocó ser una de estas últimas, y aunque creo objetivamente que no soy menos como lectora por vender mis libros, en mi muy fuero interno me siento decepcionada conmigo misma y que fallé de alguna manera. 

So, ¿qué me dicen? ¿son prácticos y les da por vender sus libros sin más? ¿o les resulta peor que tragedia griega como a mí? como lector ¿cómo se sienten respecto a vender sus libros y a quienes lo hacen? 

Estos son los bebés que vendí (por si les da aún más morbo)


Buen viaje, mis niños.

Comentarios

  1. *Mejor comentar tarde que nunca* ¿Se me haría fácil? Para nada. Soy del #TeamSentimental.

    No podía con tus tuits cuando vi que los estabas vendiendo pero supuse que sería por "causas ajenas a tu voluntad", me dio cosa tampoco poder ayudarte porque estaba bastante corta por esos días -siempre lo estoy pero diciendo eso doy menos pena-...
    Espero que tus libros hayan ido a un mejor lugar (?).

    Admito que también lo he pensado últimamente, viendo todo lo que pasa en casa a veces me pregunto si llegará un momento en que tenga que disponer de todo eso que me sea posible vender y de solo imaginarlo me da tristeza profunda, si hasta cuando se me doblan las páginas me da dolor sería inimaginable despedirme de mis libros.. pero bueh, si llega la situación pues ya que.. como dijiste las "personas de tercera categoría"tenemos que hacer sacrificios..

    PD: Las fotos fueron como un "In memoriam", :'(

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    1. Sí es difícil, para las lloriconas como yo, pero qué se le hace. Me consuelo pensando que un día, cuando sea rica y millonaria (¡HA!) los recuperaré. En fin, que somos unas ñoñas sentimentaloides SMH

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